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PrimusPrimus Inter Pares

Zoe Fuentes Nolasco

Mi historia tal vez jamás debería ser contada, ningún ser en este mundo merece conocer cosas como amor, odio, dolor, júbilo y traición… pero mucho menos venganza en esa forma; sobre todo, porque detrás de todo aquello hay un horrible y oscuro secreto, uno que tampoco debería ser revelado, pero que sin él, todo lo demás en esta historia carecería de sentido alguno, pues aquella oscuridad es la causa y consecuencia, el problema y la solución de todo lo que refiere a mí, a mí que ante todo solo pude observar y jurar tener un día la fuerza para matarle, para oír sus gritos de dolor suplicándome que pare, para ver cómo corre su sangre por todos lados tan deliciosamente, para desmembrarlo poco a poco y ver cómo se estremece hasta quedarse sin esperanzas, pero sobre todo… para que pague con su vida lo que hizo. Esta es la historia de un amante, una soñadora, una asesina, una princesa, de mil cosas a la vez… esta es mi historia. Mucho gusto, mi nombre es Mana y soy un Kresnik.

Por más que busco palabras, no logro explicar todas las emociones que Primus Inter Pares causó en mí. Primeramente les contaré que, a primera instancia me decidí en adquirir el libro debido a su impresionante y a la vez sangrienta portada, aunque por supuesto poco conocía de la trama. Sin dudarlo me arriesgué y ¡Bendito sea ese momento!

Si bien, el libro trata un tema que en los últimos años se ha popularizado demasiado, los vampiros; la perspectiva que ha puesto la autora es por completo distinta a un “sediento chupasangre” (y por supuesto por completo separado de los vampiros de chiste que se transportan a mundos vampíricos por medio de teatros abandonados….) Entiendo muy bien que en la actualidad, hay muchos autores que han tratado de poner su toque personal en sus vampiros, pero muy pocos han logrado aportar algo novedoso u original a los textos. Pues bien, Primus se diferencía por completo de los demás al no centrarse en los poderes vampíricos, sino en la humanidad de los personajes…

Entiendo que puede sonar un poco contradictorio, ¿Un libro sobre vampíros que se centra en las emociones humanas? Analicemos un poco; Nuestra protagonista principal, Mana, comienza siendo una simple humana, con debilidades, gustos e incluso por completo inocente e infantil, hasta que por azares el destino un terrible acontecimiento cambia por completo su perspectiva del mundo y de la vida misma. Si lo analizamos ¿No creen que es una impresionante analogía de la vida? me refiero a algo muy interesante, por lo regular, en las historias de niños, adolescentes o incluso en libros y textos para adultos, el protagonista cumple el rol del “bueno” mientras que por el contrario, su enemigo siempre cumple el rol de “perverso, maldito, sin piedad…” pero desafortunadamente la vida no es así. Muchas veces nacemos con una enorme inocencia y la vida misma nos hace afrontar acontecimientos que cambian por completo nuestra perspectiva.  Así es nuestra protagonista, tiene momentos de inocencia, de ternura, de amor… Pero de igual forma, su evolución a causa de su vida la lleva a cometer acciones que muchos juzgaríamos como “malas” o “perversas” pero, viéndolo desde otra perspectiva, todas esas acciones (independientemente de ser humana, vampiro, ángel o demonio) la hacen más humana, pues ¿Quién de nosotros se puede jactar de ser cada día el “bueno” o el “malo” del cuento?

El libro es impresionante, por momentos sentía que leía reflexiones y textos tan poéticos a la altura de William Shakespeare. Se que es algo demasiado aventurado a comparar una novela actual con semejante escritor, pero es imposible no sentir esa aura Shakespereana al leer un texto tan tremendo con reflexiones profundas sobre la vida, la muerte, el dolor, el amor y la venganza. Por supuesto, hay dos temas que, como ya mencioné, es imposible no recalcar: el amor y la venganza.

El libro nos muestra dos sendas por completo distintas, incluso el texto mismo hace mención de una reflexión de vida “Donde existe sed de venganza, no puede existir el amor real” ¿Será esto cierto? ¿Qué será superior, la sed de venganza o estar con la persona amada? Además ¿Qué sacrificamos al tomar la decisión? Me refiero a, si eliges la senda del amor, estar con la persona que amas y olvidar a todos y a todo ¿Realmente serás feliz? pero por el otro lado ¿Si eliges la senda de la venganza, hasta qué punto puedes llegar para cumplirla?

En lo personal, Mana (la protagonista) me ha dejado por completo sorprendido. En definitiva no es la típica niña tonta que cae plenamente seducida por el amor, sino una mujer fuerte en todos los ámbitos. Una mujer ejemplar que si bien, sus acciones pueden ser juzgadas ( y espero que ustedes, mis lectores puedan leer el libro y juzgarlas) como terribles, sangrientas y dolorosas, también guarda en su corazón esa tremenda humanidad que muy pocos autores han logrado plasmar en textos modernos.

Dejen a un lado a Katniss con su optimismo y anhelos de cambiar al mundo, a Bella con su ceguera por el primer chico lindo que se le atraviese y a Lina Posada con sus chistes y vampiros infantiles por un momento y denle oportunidad a Primus Inter Pares, escrito por una joven mexicana que a su corta edad ofrece mucho más que un simple rato de lectura.

¡Sin lugar a dudas 5 estrellas de 5!

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maus_grandeMaus: La Historia de un Sobreviviente

Dibujo de Art Spiegelman

Maus ( “ratón” en alemán) es la historia de Vladek Spiegelman, un judío polaco que sobrevivió al campo de concentración de Auschwitz, narrada por él mismo a su hijo Art. El libro es considerado un clásico del cómic contemporáneo. Se publicó en dos partes, la primera en 1986 y la segunda en 1991. Al año siguiente, Maus ganó el prestigioso Premio Pulitzer de literatura. El trabajo es un gran éxito de público y crítica, desde su lanzamiento ha sido objeto de estudios y análisis de diversas disciplinas – la historia, la literatura , las artes y la psicología. En la tira, los Judios se dibujan como los ratones y los nazis narrados como gatos; Esta característica, combinada con la ausencia de los cómics en color, refleja el espíritu del libro, una historia incisiva y perturbadora, que muestra la brutalidad de la catástrofe del Holocausto. Spiegelman, sin embargo, evita el sentimentalismo y a veces interrumpe la narración para hacer espacio para las dudas y preocupaciones. Desde varios puntos de vista, una obra sin igual en el mundo del cómic y un relato histórico de un valor inestimable

Gracias a un genial amigo bloguero, el presente cómic llegó a mis manos y debo decir… ¡Es impresionante!

Por parte de una que otra persona, recibí juicios absurdos sobre la portada “Deja de leer eso” “Es literatura de baño”.. en fin, muchos comentarios absurdos que en vez de apoyar la lectura, únicamente juzgan el contenido del libro por su portada (lo cual más que demostrar cultura, solo demuestran ignorancia y prejuicio) ¿Por qué menciono esto? Porque Maus, al ser un cómic donde personajes animales son protagonistas, fácilmente se presta para comentarios despectivos.

Por supuesto, el cómic es mucho más que un simple texto imaginativo. En vez de narrar una historia por medio de puro texto, el autor empleo de manera ágil, poética y psicológica matices de arte y dibujo, no solo para expresar todos los sentimientos que su padre al relatar la historia experimentó, sino dar un tomo de seriedad y a la vez tristeza a la historia.

Los personajes son impresionantes, a diferencia de muchas obras textuales actuales donde los protagonistas son estereotipados como “buenos” o “malos”, Maus presenta personajes reales plasmados por medio de animales llenos de matices. Si bien, sabemos que la historia del nazismo y el holocausto fue una de las épocas más oscuras que la humanidad ha afrontado, Maus no se centra en los sentimientos (a diferencia de otros libros, donde la principal motivación del escrito es apelar a los sentimientos o en otras palabras “buscan hacerte llorar”) por el contrario, las características únicas de cada individuo son complejas y en muchas ocasiones, llegas a entender sus motivaciones para hacer o no hacer alguna acción.

Maus es una experiencia que debe disfrutarse, de hecho y como recomendación personal, no busquen analizar todo el contexto y el libro en general en la primera lectura; Tomen el libro y disfrútenlo poco a poco a fin de dejarse envolver en una trama como muy pocas he encontrado.

¡Definitivamente una verdadera obra de arte a la altura de textos complejos! Cinco estrellas de cinco.

Memorias de un Amigo ImaginarioMemorias de un Amigo Imaginario

Matthew Dicks

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.

¿Recuerdan que hace algunos meses atrás a todos dejé sorprendido con la noticia que, “Delirium” de Lauren Oliver me había gustado mucho? Creo que una situación muy parecida ha sucedido con el presente libro.

Desde siempre y debido a ser hijo (biológicamente) único, siempre he sentido cierta dificultad con tratar de acercarme a niños pequeños y sobre todo entender su comportamiento. Misma situación que me genera cierto desagrado por los mismos, he de ahí que fuera de gran sorpresa que, uno de los personajes principales al ser un niño pequeño me agradara tanto como lo ha logrado.

Max, nuestro protagonista “real”, no es un niño promedio (y digo promedio porque juzgar algo como “normal” es absurdo) claramente podemos ver que tiene ciertas características de autismo y dificultades de aprendizaje, sin mencionar por supuesto, una enorme soledad al no poder ser comprendido por sus padres y demás niños. Por tal motivo, nuestro “héroe” nace de la tremenda imaginación de Max, Budo es su nombre y es su amigo imaginario.

Budo nos relata sus aventuras acompañando a Max de una forma que, poco a poco, nos permite entrar no solo al mundo de Max, sino llegar a entender sus pensamientos y forma de pensar. A diferencia de otros libros actuales, no hace uso de emociones absurdas o amor imposible, ¡No! Por el contrario, bajo mi perspectiva el libro nos presenta de una forma “poética”  un recorrido increíble por la mente de un niño….

¡Así es! Ese amigo, ese ser, esa criatura que Max con su inocencia.. o  mejor dicho, con una preciosa imaginación crea  poco a poco nos va dando lecciones sobre lo que es “amistad”, “amor” y “sinceridad”.

A veces, nosotros como humanos deseamos desesperadamente creer, creer en algo, en alguien, en alguna persona que se encuentre cerca… A veces veo a los adultos rezando y me pregunto ¿Por qué les es tan fácil creer en un Dios que los juzga y espera a que cometan un error para mandarlos a un lago de fuego, y es tan difícil creer que un amigo imaginario puede ser real? ¿Cuál es la realidad? ¿Qué es ser real? Si para un niño, su amigo imaginario lo ayudó a afrontar una situación de miedo y horror ¿Podemos ser capaces de decir que no es real?

Max es ayudado por su amigo imaginario (y unos cuentos amigos imaginarios más que Budo conocerá…)  en un terrible momento donde nadie más podía ayudarlo… ¿O no? Siento que este libro se presta para muchas interpretaciones para el ámbito psicológico y literario, si bien la aventura de Budo pudo pasar únicamente en la mente de un niño lleno de miedo, el libro nos habla de una forma tan humana, tan preciosa, tan esperanzadora… que es muy difícil no sumergirse en el un mundo alterno, donde hadas, listones que hablan ¡Incluso extrañas criaturas que muy pocos se han llegado a imaginar! se hacen presentes y podemos platicar por un momento con ellas.

Memorias de un amigo imaginario, honestamente dudo que sea para niños… Estoy completamente convencido que es para aquellos jóvenes y adultos que desean revivir su inocencia y sentirse por un momento sumergidos en un mundo donde siempre existe ese “alguien” a tu lado. Con preciosas frases sobre la amistad, el valor e incluso la muerte, el libro es genial para este día del amor.

¡Cinco de Cinco Estrellas!

Dicen que los cuentos traen un impacto psicológico muy fuerte para los niños…

A continuación algunos cuentos de Klaus Poppe / Franz Bonaparta / Emile Scherbe / Helmuth Voss / Jakob Vyrobek presentados en el anime “Monster” escrito por Naoki Urasawa. A primera instancia parecen inofensivos relatos retorcidos, pero el impacto psicológico que pueden traer es sorprendente.

El Dios de la Paz

El Hombre de los Ojos Saltones y el Hombre de la Boca Grande

El Monstruo Sin Nombre

Monstruo

“Y ahora que por fin he obtenido lo que deseaba, no tengo a nadie que me recuerde mi propio nombre

Mar de Historias / El eterno viajero

Por: Cristina Pacheco
La Jornada / 2 de febrero de 2014

Para suplir nuestras interminables conversaciones, siempre que te ibas de viaje nos llamábamos y nos escribíamos cartas. Las hojas de papel nunca bastaban para que nos dijéramos lo que nos sucedía, a ti en un ambiente nuevo y a mí en el que conoces de sobra porque lo hicimos juntos. Por más cuidadosos que fuéramos siempre se nos olvidaba registrar algo.

Para evitar esos huecos se te ocurrió que lleváramos cada uno un diario a partir de nuestra despedida en el aeropuerto o en la estación. Ese registro siempre me ha hecho imaginar que no te has ido, por eso de una vez comienzo mis anotaciones en este cuadernito y no en una libreta, como siempre.

Los arreglos para tu viaje fueron muy complicados. Decidir qué ibas a meter en la maleta nos tomó horas, aunque mucho menos que ordenar en fólders los textos que pensabas corregir una vez más. No dispuse de un minuto libre para ir a la papelería, así que estoy usando el cuadernito que nos mandó Almudena Grandes: El lector de Julio Verne.

Me encanta, porque tiene aspecto de útil escolar, lástima que sea tan delgado. Mañana compraré una libreta gruesa (donde copiaré lo que escriba hoy) y luego otra y otra, porque tu viaje esta vez será muy largo. Por favor, tú también escribe el diario, pero no en papelitos sueltos, sin fecha, que luego tengo que ordenar como si fueran partes de un rompecabezas.

II

Parto de lo que vivimos apenas esta mañana. Por tomarnos un último café, se nos hizo tarde para ir a la estación. Pese a ser domingo, nos topamos con cuatro manifestaciones y un tráfico endemoniado. Estuvo en peligro tu mayor orgullo: jamás haber perdido un avión o un tren. Para colmo surgió otro inconveniente: todos los estacionamientos llenos. Coincidimos en que te fueras caminando a la estación para registrarte mientras yo me estacionaba. Tardé mucho en lograrlo. Cuando bajé del coche me di cuenta de que habías olvidado tu bufanda. La tomé y corrí tan rápido como me lo permitieron los zapatos de tacón alto.

Si me hubiera puesto botas quizás habría llegado a la estación antes de que te pasaran al área destinada a los viajeros. Intenté convencer a un guardia de que me permitiera pasar hasta allí para entregarte tu bufanda. Se negó. Le supliqué y hasta lo hice partícipe de tu vida (cosa que detestas), explicándole que te ibas a una ciudad que estaba a 40 bajo cero. Se estremeció como si fuera él quien iba a padecer un clima tan adverso.

Me da vergüenza confesártelo, pero odié a ese hombre sólo porque cumplía con su deber. Traté de ablandarlo llamándolo oficial, pero fue inútil. Me resigné a renunciar a nuestra despedida y al invariable intercambio de recomendaciones y promesas: Júrame que no te quedas triste. Procura dormir en el camino. Cierra muy bien la puerta. Te llamo en cuanto llegue.

Debo haber tenido una cara terrible, porque el guardia al fin me permitió pasar. Entré en el andén en el momento en que subías la escalerilla con la cabeza vuelta hacia la entrada. Sé que me viste, oí que me gritaste algo que no alcancé a entender. Supongo que repetías la promesa habitual: Te llamo en cuanto llegue.

Sentí desesperación, necesidad de abrigarte el cuello y corrí pegada a las vías, pero no alcancé el tren y mucho menos a la altura del vagón en que ibas. Te imaginé quitándote el abrigo y metiendo al maletero la mochila con el libro que quisiste llevarte, los fólders, una colección de bolígrafos bic de punto grueso y al fondo de todo la Mont Blanc de la edición Schiller que te regalé para tu cumpleaños.

Te fascinó desde que la viste anunciada en una revista y decidí comprártela en secreto. De otro modo me lo habrías prohibido, bajo el argumento de que: es demasiado cara. No gastes en mí. Por hacerte un obsequio recibí otro maravilloso: tu expresión de felicidad cuando probaste la pluma en una servilleta de papel.

Mejor no recordar tanto. Vuelvo a lo de esta mañana. Cuando el tren desapareció en la curva me eché tu bufanda sobre los hombros. Sentí la misma tranquilidad que cuando estás de viaje y me pongo tus calcetines o tu suéter que siempre huele a esa loción barata que prefieres.

III

Al salir de la estación no pude recordar en dónde había estacionado el coche. Durante el tiempo que caminé para encontrarlo se me olvidó que te habías ido y llamé a la casa para decírtelo. Claro que no obtuve respuesta. Imaginé los cuartos vacíos, silenciosos y sentí apremio de llenarlos con el rumor de mis pasos. A pesar de mi urgencia me detuve en una librería. Recorrí todos los pasillos, miré cada anaquel, me asomé a las mesas de novedades.

Mi comportamiento despertó las sospechas de los empleados y de una mujer-policía multicolor: cabello granate, párpados azules, mejillas cobrizas, labios fucsia y uñas verdes. Adiviné sus dudas para elegir esa paleta y el tiempo que le habría tomado maquillarse. Acabé por admirarla y le sonreí, pero ella siguió observándome desconfiada, lista para actuar en caso necesario.

La situación habría sido menos incómoda si le hubiera dicho a la mujer-policía que si iba de un lado a otro se debía a que estaba haciendo comparaciones entre los libros para llevarme el más grueso, el que me aloje y me acompañe durante el primer techo de tu ausencia. Después de consultar índices y hacer sumas me decidí por Los Thibault. Sus seis tomos alcanzan mil 830 páginas con letra pequeña. Tomando en cuenta que mi trabajo me deja poco tiempo libre, calculo que leer esta novela me tomará muchos meses, aunque menos de los que tardarás en regresar.

Si estuvieras aquí y te mostrara mi primera compra desde que te fuiste dirías: Este libro lo tenemos. ¿Para qué trajiste otro? Pues para no ver tus anotaciones en los márgenes, las marcas que dejaste, la ceniza de tu cigarro que cayó entre las hojas. En las circunstancias actuales, encontrarme con esas huellas me lastimaría.

IV

En cuanto abrí la puerta te grité el saludo de siempre, ya sabes cuál. Subí a tu cuarto rápido, como si estuvieras esperándome. No estabas, pero encontré la ropa que dejaste tirada, el encendedor que diste por perdido y la cachucha con que te protegías de la luz artificial para ahorrar vista, según tus propias palabras.

Luego hice lo de siempre al mediodía: bajé a la cocina para hacer café. Aunque no lo creas resulta muy difícil y requiere de cierto valor preparar una sola porción de lo que sea cuando siempre has hecho dos. Con la taza en la mano salí al patio y puse a funcionar la fuente para que subiera el rumor del agua que te recuerda el mar.

Ya casi llené el cuadernito de Almudena. Le pondré la fecha de hoy: 26 de enero. Mañana escribiré en la primera libreta de las muchas que tendré que llenar contándote mi vida hasta el día en que vuelvas. Ya sé que esta vez no será pronto. En cierta forma es mejor: me darás tiempo de cumplir con todos tus encargos, entre ellos encontrar la pluma negra con la que tenías mejor letra. Esto me recuerda otro de mis pendientes: descifrar lo que escribiste en hojas sueltas las noches anteriores a tu viaje.

Hice una pausa. Me levanté del escritorio porque reapareció frente a tu ventana el colibrí que tanto te gustaba. Si él regresó, es imposible que no regreses tú.

pachecoJosé Emilio Pacheco Berny

1939 – 2014

 

“Damas y caballeros, hoy es un día de luto y remembranza. Los tripulantes tenían hambre de explorar el Universo y descubrir sus verdades, un espíritu que decía ‘Dame un reto y lo haré con paz y alegría’

La tripulación del Challenger nos ha honrado con la manera en que vivieron.

Nunca los olvidaremos y por ahora les damos el adiós mientras realizan un último viaje a través de las galaxias para tocar el rostro de Dios.”

January 28, 1986 + Galaxies by Owl City