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TravelingFashionistF90080The Time Traveling Fashionista 

(El Baúl de Viaje)

Bianca Turetsky

Cuando Louise Lambert recibe una misteriosa invitación para asistir a una venta exclusiva de moda vintage, su ordinaria vida como adolescente de un acomodado barrio de Connecticut se transforma en una aventura a través del tiempo.
Las dos damas propietarias de la tienda parecen brujas, es cierto, pero es imposible resistirse a probarse los maravillosos vestidos que están colgados por todos lados. Louise acaba poniéndose uno que perteneció a una actriz de cine mudo de principios del siglo XX, Alice Baxter. Transformada en la estrella, Louise puede disfrutar de un armario interminable y de ver sus deseos convertidos en realdiad: por fin es una mujer guapa y con clase y, lo que es más, ¡nada de apartos en la boca! Además está rodeada de celebrities de la época: Lady Astor, Benjamin Guggenheim, Lucy Duff Gordon… Sin embargo, finalmente se da cuenta de que está nada más y nada menos que embarcada en el Titanic y de que, si no hace nada por impedirlo, va a morir en ese barco condenado a hundirse. ¿Podrá salvarse y salvar a sus amigos y, de paso, cambiar el rumbo de la historia?

Pocos lo saben, pero siempre he tenido cierta atracción por diseños de ropa y sobre todo modas del pasado. Pues bien, por casualidades de la vida, la página Goodreads me recomendó leer el presente libro y a decir verdad es bastante bueno. Como pueden darse cuenta con tan solo la portada, el libro posee un impresionante diseño y se caracteriza por ilustraciones bastante buenas enfocadas en la ropa de la protagonista. Si bien, la historia es bastante simple e incluso cae en lo infantil, el libro posee varios aspectos que lo hacen bastante llamativo para un público joven que busca pasar un buen rato.

Nuestra protagonista, Louise, es una amante de la moda vintage y sin razón aparente recibe una misteriosa invitación para asistir a una tienda de ropa especializada en su moda favorita. Sin pensarlo mucho, Louise asiste al evento y al probarse un vestido con un extraño aroma a humedad y sal, es transportada al Titanic…

Entiendo muy bien que la trama no es tan llamativa como pareciera, incluso se podría decir que el viaje en el tiempo es un tema bastante explotado por todos los medios posibles, pero la diferencia contra otros es la impresionante descripción de los lugares, ropa y personajes que la autora logra por medio de palabras sencillas e ilustraciones preciosas. Además, el libro cuenta con elementos bastante cómicos integrados que hacen referencias directas a datos de diseñadores famosos, canciones de moda e incluso lo ahora muy nombrado “Pop Art” (o #ArtPop como ha popularizado cierta cantante…)

Existe algo importante que mencionar, si les llama la atención el libro, no esperen una trama muy compleja o muy pensada, por el contrario, si en algún momento han leído los datos recopilados sobre las últimas noches del Titanic, probablemente reconocerán la historia que relata, además, la protagonista se “deja llevar” por la situación sin tratar de luchar por cambiar los acontecimientos o realizar alguna proeza. Por supuesto, es claro que el libro no sobre sale por la historia, sino por su increíble descripción de los acontecimientos ¡Es más! El libro describe de manera tan gloriosa el Titanic y las personas involucradas que fácilmente te darán ganas de buscar algunas ilustraciones o fotografías de antaño para revivir los hermosos lugares y modas descritas.

Ahora bien, existe algo que verdaderamente me incomodó y por supuesto estoy seguro que, si ya han leído otras críticas mías reconocerán… ¡La traducción! Por alguna razón (absurda, la verdad) en español tradujeron el libro como “El Baúl de Viaje” sin temor de decir spoilers, ¡El título no tiene relación alguna con el contenido del libro! De hecho, empecé a leerlo en español y verdaderamente arruina por completo la preciosa narrativa que logra conseguir la escritora en su idioma natal, además, elimina por completo varias referencias a datos “pop” y suprime muchas descripciones. Por todo esto, recomiendo ampliamente (y de ser posible) que, los interesados en el texto, prefieran las ediciones en inglés.

En general la historia es básica, pero por supuesto es obvio que la autora nunca buscó crear una novela compleja, sino un bello texto para acercar a los pequeños a acontecimientos históricos reales, por medio de preciosas descripciones y hermosas ilustraciones, bajo esta premisa (y solo bajo ella) el libro merece 4 estrellas de 5. Una sólida opción para pequeños que empiezan a desarrollar el gusto por la lectura.

Primus

Tal como fue anunciado, el sorteo fue realizado por medio de la herramienta Fruit Machine de la página Classtools.net (Mismo disponible en http://www.classtools.net/education-games-php/fruit_machine/ )

Los ganadores son:

Geovanna Maya

Evelyn Cuellar

¡Felicidades a los ganadores!

Por favor manden un correo a tkasylum@gmail.com para reclamar el premio y darme sus datos para el envío de los libros

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El Abogánster

Eugenio Aguirre

Entre los hijos de la revolución solo uno permanece personificando el lado oscuro de la primera generación del -México moderno-: Bernabé Jurado, auténtico abogado del diablo, corrupto y rapaz hasta el exceso, depravado y vicioso, fue capaz, sin embargo, de cobijarse entre los -pechos privilegiados- de la política y la sociedad en ascenso a lo largo del siglo XX. Marcado desde la infancia por el despojo de la hacienda familiar el canutillo a manos de Pancho Villa, encontró un sitio al encarnar en sí mismo la auténtica leyenda negra del ejercicio del derecho. Protagonizó los mejores eventos de las páginas de sociales, pero también los mayores escándalos que llenaron la nota roja: la exoneración de William S. Burroughs por el homicidio de su esposa; la sospecha de que era el asesino de Mercedes Cassola; ser el presunto organizador de -la fuga del siglo- al sustraer en helicóptero a un preso de la penitenciaría de santa Martha Acatitla; engullir cínicamente, frente a las autoridades, las pruebas que inculpaban a sus clientes…transa, marrullero y rey del soborno, la historia del abogánster es una mirada a los entretelones del México posrevolucionario, que mucho tuvo de farsa y más de tragedia.

Antes de abordar por completo el libro, me gustaría decir algo que he reflexionado: Los mexicanos (y por supuesto me incluyo) tendemos demasiado a quejarnos, criticar y no analizar… Infinidad de veces, escuchamos por la calle a personas que se quejan del gobierno, de la situación, de las reformas, entre otros tantos hechos de la vida cotidiana que, poco a poco nos acostumbramos a quejamos de lo mismo, desafortunadamente, si bien muchas quejas son fundamentas por experiencias propias, muchas otras solo son por seguir lo que alguien más ha dicho. Entiendo perfectamente que muchas reformas actuales cambiarán en el ámbito económico y social aspectos de la vida del mexicano pero… ¿Nosotros como mexicanos nos hemos responsabilizado en analizar los hechos históricos que llevaron a la situación actual de México?

Analicemos por un momento la historia, todos sabemos (o por lo menos espero que todos los mexicanos conozcan…) la fecha de la Expropiación Petrolera (18 de marzo de 1938) pero, ¿Alguna vez han leído algún periódico con las noticias publicadas en ese momento? Existe un detalle que me llama muchísimo la atención, muchos libros de historia y artículos en general sobre la expropiación, mencionan la forma más “propia” en que el General Lázaro Cárdenas llamó al pueblo mexicano para pagar la deuda con U.S.A. pero hablando sin rodeos ¿De qué forma convenció a los sindicatos y obreros de clases más bajas? Es común ver fotografías de enormes filas de mexicanos donando, desde un gallo hasta propiedades en otros países, pero ¿De qué forma se solicitaron las donaciones?

Por otro lado y ya abordando un poco el libro; Nos encontramos diariamente con expresiones heredadas desde generaciones atrás, que muy pocas veces nos ponemos a reflexionar su origen, por ejemplo “No seas pelado” o precisando en el contexto el libro  “¿Cómo se encuentra usted mi Abogánster?” Si les dijera que en algún momento de la historia “Abogánster” fue el verdadero apodo de una persona, cuyo nombre fue publicado innumerables veces por los medios y que poco a poco, debido a nuestro propio desconocimiento de historia hemos olvidado (o más tristemente, jamás conocido) ¿Me creerían?

Pues bien, todo lo anterior me sirve para presentarles a Bernabé Jurado, una de las personas más influyentes en sus épocas, aunque por supuesto, esto implicó estar muy de cerca con políticos, estrellas de cine e incluso mafiosos de su época. Su historia es impresionante, si bien Eugenio Aguirre tuvo que “llenar” partes de la vida de Jurado por medio de eventos contextualizados, todos los hechos con relación a la Política de México, se encuentran plenamente documentados en el libro, en otras palabras, se nota claramente la ardua labor de investigación. Un detalle muy interesante del libro es que, aún cuando Bernabé en todo momento funge un papel de “antihéroe” gracias a la investigación sobre su infancia y su peculiar, por no decir “adelantada” forma de ver la vida para sus épocas, permite al lector entender las motivaciones que lo llevaron a realizar impresionantes actos de violencia, corrupción e incluso uno que otro delito…

Hay algo bastante importante que resaltar: Eugenio Aguirre, gracias a su labor de investigación, no solo presenta a Bernabé  y lo sigue a lo largo de su vida, por el contrario, se nos describe la situación histórica de México de una forma extraordinaria. Su manera de atraernos al México del pasado, comentando desde el punto de vista de Jurado los acontecimientos más relevantes de México (incluyendo unas cuantas confrontaciones Cristeras, los cambios de presidentes, la formación de ciertos Partidos Políticos actuales, entre otros datos más) de forma tan atrayente que, sin lugar a dudas, a más de uno le darán ganas de agarrar un libro de historia o simplemente investigar por internet, más datos de la historia mexicana.

En conclusión, el libro es impresionante incluso me atrevo a decir que, para las épocas que afrontamos como mexicanos, es excelente para abrir los ojos a los acontecimientos del pasado, ya sean datos increíbles que verdaderamente sucedieron en México (como cierto escape de Santa Marta Acatitla en menos de 10 segundos por medio de un helicóptero…) hasta datos históricos que, como mexicanos es importante conocer. Los invito a darle una oportunidad de conocer a Bernabé Jurado, el primer y verdadero Abogánster.

Sin lugar a dudas 5 estrellas de 5.

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maus_grandeMaus: La Historia de un Sobreviviente

Dibujo de Art Spiegelman

Maus ( “ratón” en alemán) es la historia de Vladek Spiegelman, un judío polaco que sobrevivió al campo de concentración de Auschwitz, narrada por él mismo a su hijo Art. El libro es considerado un clásico del cómic contemporáneo. Se publicó en dos partes, la primera en 1986 y la segunda en 1991. Al año siguiente, Maus ganó el prestigioso Premio Pulitzer de literatura. El trabajo es un gran éxito de público y crítica, desde su lanzamiento ha sido objeto de estudios y análisis de diversas disciplinas – la historia, la literatura , las artes y la psicología. En la tira, los Judios se dibujan como los ratones y los nazis narrados como gatos; Esta característica, combinada con la ausencia de los cómics en color, refleja el espíritu del libro, una historia incisiva y perturbadora, que muestra la brutalidad de la catástrofe del Holocausto. Spiegelman, sin embargo, evita el sentimentalismo y a veces interrumpe la narración para hacer espacio para las dudas y preocupaciones. Desde varios puntos de vista, una obra sin igual en el mundo del cómic y un relato histórico de un valor inestimable

Gracias a un genial amigo bloguero, el presente cómic llegó a mis manos y debo decir… ¡Es impresionante!

Por parte de una que otra persona, recibí juicios absurdos sobre la portada “Deja de leer eso” “Es literatura de baño”.. en fin, muchos comentarios absurdos que en vez de apoyar la lectura, únicamente juzgan el contenido del libro por su portada (lo cual más que demostrar cultura, solo demuestran ignorancia y prejuicio) ¿Por qué menciono esto? Porque Maus, al ser un cómic donde personajes animales son protagonistas, fácilmente se presta para comentarios despectivos.

Por supuesto, el cómic es mucho más que un simple texto imaginativo. En vez de narrar una historia por medio de puro texto, el autor empleo de manera ágil, poética y psicológica matices de arte y dibujo, no solo para expresar todos los sentimientos que su padre al relatar la historia experimentó, sino dar un tomo de seriedad y a la vez tristeza a la historia.

Los personajes son impresionantes, a diferencia de muchas obras textuales actuales donde los protagonistas son estereotipados como “buenos” o “malos”, Maus presenta personajes reales plasmados por medio de animales llenos de matices. Si bien, sabemos que la historia del nazismo y el holocausto fue una de las épocas más oscuras que la humanidad ha afrontado, Maus no se centra en los sentimientos (a diferencia de otros libros, donde la principal motivación del escrito es apelar a los sentimientos o en otras palabras “buscan hacerte llorar”) por el contrario, las características únicas de cada individuo son complejas y en muchas ocasiones, llegas a entender sus motivaciones para hacer o no hacer alguna acción.

Maus es una experiencia que debe disfrutarse, de hecho y como recomendación personal, no busquen analizar todo el contexto y el libro en general en la primera lectura; Tomen el libro y disfrútenlo poco a poco a fin de dejarse envolver en una trama como muy pocas he encontrado.

¡Definitivamente una verdadera obra de arte a la altura de textos complejos! Cinco estrellas de cinco.

Omnis Traductor Traditor

Como ustedes se han percatado, los días miércoles por lo regular subo la crítica del libro que días anteriores terminara, pues bien, el día de hoy, si bien tengo un libro “dominguero” que compartir, hay algo más que llamó mi atención y quiero compartirlo con ustedes: La traducción.

Eminentemente nos vamos a encontrar con textos traducidos, ya sea un artículo o bien un libro completo, desafortunadamente en mi experiencia me he encontrado que los traductores, muchas veces en vez de traducir el contexto, escriben lo que les gustaría que el texto dijera, cambian el contexto, o simplemente traducen de la manera que muy rara vez se da a entender “Lo que el autor trató de expresar”.

Empecemos por algo simple. En cierto libro con contexto religioso existe la frase “Lucy’s Lament”, obviamente llama mucho más la atención en un libro “La Elegía de Lucy” pero, a primera vista ¿Cuántas personas conocen el significado de “Elegía”? ¿Tan mal se veía escrito “El Lamento de Lucy”? Entiendo que el traductor trató de darle un contexto religioso profundo, pero siento la traducción bastante forzada. Igualmente “Tongues of flames licking my conscience” “Lenguas de fuego azuzan mi conciencia” Sin necesidad de traducir palabra por palabra una traducción más simplista podría ser “Lenguas de fuego perturban/torturan mi conciencia”

Ahora bien, entiendo que en el inglés, una palabra puede tener un significado impresionante por ejemplo “Expecting” y “Waiting for” si bien, su traducción literal de ambas es “Esperando” el contexto es impresionantemente diferente. No es lo mismo estar “Esperando a alguien” que “Estar esperando por alguien”, desafortunadamente me he encontrado textos donde lo manejan indiscriminadamente. Hay un ejemplo donde el traducir literalmente hace tonta la frase “My pussy is on fire” (extraído de un libro erótico)  tristemente (o de manera muy graciosa) me topé con la traducción “Mi gatita está en llamas”… Obviamente traducido de forma literal es correcta la traducción, pero, en un momento erótico la verdad es que no me imagino a alguien con semejante frase en español.

Por otra parte existen fallos debido al desconocimiento… ¡Así es! Todos sabemos que existen muchos temas  y obviamente miles contextos haciendo imposible para el traductor entender a qué se refieren en cada ocasión. Por ejemplo, en un libro para adolescentes dentro de un contexto de preparatoria se leía la frase “He is serving fish! It’s impossible not to read him, the library is so open” Entiendo que es una frase un poco “difícil” para una persona que desconoce el contexto, pero su traducción fue “¡Está sirviendo pescado! Es imposible no leerlo cuando la biblioteca está abierta” ¿Entienden algo de lo que trató de decir? Desafortunadamente el desconocimiento por parte del traductor se hace presente y no permite que el contexto sea entendible.

Tal vez suene un poco exagerado, pero creo que es un nuestra responsabilidad como lectores, solicitar a las editoriales mejores traducciones y trabajo de edición, ya de por sí es muy frustrante el hecho que traduzcan “cake” como “tarta” y por medio de la herramienta de “Buscar y reemplazar” cambien la palabra “tarta” por “pastel” y terminen con resultados como “pastelmudeando” para también perdernos de bromas, diálogos o incluso un contexto completo.

¿La solución? De ser posible leer los textos en su idioma original. A muchas personas les parece tedioso leer en idiomas diferentes al español, pero a veces impresionantes textos científicos, novelas que nunca verán la luz en español, o simples datos que requerimos se encuentran en otros idiomas… ¡Ya se! Entiendo que muchos no tienen conocimiento de inglés, francés, alemán u otros idiomas y tienen que esperar a las traducciones oficiales, justamente por esas personas hago esta entrada, para solicitar a las editoriales un mayor cuidado, recordarles que “No es mejor quien termina rápido, sino la calidad del producto final” y de igual forma abrir un poco los ojos de nosotros lectores mexicanos y solicitar mejor pulido en las traducciones y ediciones.

¡Por cierto! La última frase en un contexto no literal significa “Es tan femenino (pescada) que es imposible no viborearlo”

traductor

Mar de Historias / El eterno viajero

Por: Cristina Pacheco
La Jornada / 2 de febrero de 2014

Para suplir nuestras interminables conversaciones, siempre que te ibas de viaje nos llamábamos y nos escribíamos cartas. Las hojas de papel nunca bastaban para que nos dijéramos lo que nos sucedía, a ti en un ambiente nuevo y a mí en el que conoces de sobra porque lo hicimos juntos. Por más cuidadosos que fuéramos siempre se nos olvidaba registrar algo.

Para evitar esos huecos se te ocurrió que lleváramos cada uno un diario a partir de nuestra despedida en el aeropuerto o en la estación. Ese registro siempre me ha hecho imaginar que no te has ido, por eso de una vez comienzo mis anotaciones en este cuadernito y no en una libreta, como siempre.

Los arreglos para tu viaje fueron muy complicados. Decidir qué ibas a meter en la maleta nos tomó horas, aunque mucho menos que ordenar en fólders los textos que pensabas corregir una vez más. No dispuse de un minuto libre para ir a la papelería, así que estoy usando el cuadernito que nos mandó Almudena Grandes: El lector de Julio Verne.

Me encanta, porque tiene aspecto de útil escolar, lástima que sea tan delgado. Mañana compraré una libreta gruesa (donde copiaré lo que escriba hoy) y luego otra y otra, porque tu viaje esta vez será muy largo. Por favor, tú también escribe el diario, pero no en papelitos sueltos, sin fecha, que luego tengo que ordenar como si fueran partes de un rompecabezas.

II

Parto de lo que vivimos apenas esta mañana. Por tomarnos un último café, se nos hizo tarde para ir a la estación. Pese a ser domingo, nos topamos con cuatro manifestaciones y un tráfico endemoniado. Estuvo en peligro tu mayor orgullo: jamás haber perdido un avión o un tren. Para colmo surgió otro inconveniente: todos los estacionamientos llenos. Coincidimos en que te fueras caminando a la estación para registrarte mientras yo me estacionaba. Tardé mucho en lograrlo. Cuando bajé del coche me di cuenta de que habías olvidado tu bufanda. La tomé y corrí tan rápido como me lo permitieron los zapatos de tacón alto.

Si me hubiera puesto botas quizás habría llegado a la estación antes de que te pasaran al área destinada a los viajeros. Intenté convencer a un guardia de que me permitiera pasar hasta allí para entregarte tu bufanda. Se negó. Le supliqué y hasta lo hice partícipe de tu vida (cosa que detestas), explicándole que te ibas a una ciudad que estaba a 40 bajo cero. Se estremeció como si fuera él quien iba a padecer un clima tan adverso.

Me da vergüenza confesártelo, pero odié a ese hombre sólo porque cumplía con su deber. Traté de ablandarlo llamándolo oficial, pero fue inútil. Me resigné a renunciar a nuestra despedida y al invariable intercambio de recomendaciones y promesas: Júrame que no te quedas triste. Procura dormir en el camino. Cierra muy bien la puerta. Te llamo en cuanto llegue.

Debo haber tenido una cara terrible, porque el guardia al fin me permitió pasar. Entré en el andén en el momento en que subías la escalerilla con la cabeza vuelta hacia la entrada. Sé que me viste, oí que me gritaste algo que no alcancé a entender. Supongo que repetías la promesa habitual: Te llamo en cuanto llegue.

Sentí desesperación, necesidad de abrigarte el cuello y corrí pegada a las vías, pero no alcancé el tren y mucho menos a la altura del vagón en que ibas. Te imaginé quitándote el abrigo y metiendo al maletero la mochila con el libro que quisiste llevarte, los fólders, una colección de bolígrafos bic de punto grueso y al fondo de todo la Mont Blanc de la edición Schiller que te regalé para tu cumpleaños.

Te fascinó desde que la viste anunciada en una revista y decidí comprártela en secreto. De otro modo me lo habrías prohibido, bajo el argumento de que: es demasiado cara. No gastes en mí. Por hacerte un obsequio recibí otro maravilloso: tu expresión de felicidad cuando probaste la pluma en una servilleta de papel.

Mejor no recordar tanto. Vuelvo a lo de esta mañana. Cuando el tren desapareció en la curva me eché tu bufanda sobre los hombros. Sentí la misma tranquilidad que cuando estás de viaje y me pongo tus calcetines o tu suéter que siempre huele a esa loción barata que prefieres.

III

Al salir de la estación no pude recordar en dónde había estacionado el coche. Durante el tiempo que caminé para encontrarlo se me olvidó que te habías ido y llamé a la casa para decírtelo. Claro que no obtuve respuesta. Imaginé los cuartos vacíos, silenciosos y sentí apremio de llenarlos con el rumor de mis pasos. A pesar de mi urgencia me detuve en una librería. Recorrí todos los pasillos, miré cada anaquel, me asomé a las mesas de novedades.

Mi comportamiento despertó las sospechas de los empleados y de una mujer-policía multicolor: cabello granate, párpados azules, mejillas cobrizas, labios fucsia y uñas verdes. Adiviné sus dudas para elegir esa paleta y el tiempo que le habría tomado maquillarse. Acabé por admirarla y le sonreí, pero ella siguió observándome desconfiada, lista para actuar en caso necesario.

La situación habría sido menos incómoda si le hubiera dicho a la mujer-policía que si iba de un lado a otro se debía a que estaba haciendo comparaciones entre los libros para llevarme el más grueso, el que me aloje y me acompañe durante el primer techo de tu ausencia. Después de consultar índices y hacer sumas me decidí por Los Thibault. Sus seis tomos alcanzan mil 830 páginas con letra pequeña. Tomando en cuenta que mi trabajo me deja poco tiempo libre, calculo que leer esta novela me tomará muchos meses, aunque menos de los que tardarás en regresar.

Si estuvieras aquí y te mostrara mi primera compra desde que te fuiste dirías: Este libro lo tenemos. ¿Para qué trajiste otro? Pues para no ver tus anotaciones en los márgenes, las marcas que dejaste, la ceniza de tu cigarro que cayó entre las hojas. En las circunstancias actuales, encontrarme con esas huellas me lastimaría.

IV

En cuanto abrí la puerta te grité el saludo de siempre, ya sabes cuál. Subí a tu cuarto rápido, como si estuvieras esperándome. No estabas, pero encontré la ropa que dejaste tirada, el encendedor que diste por perdido y la cachucha con que te protegías de la luz artificial para ahorrar vista, según tus propias palabras.

Luego hice lo de siempre al mediodía: bajé a la cocina para hacer café. Aunque no lo creas resulta muy difícil y requiere de cierto valor preparar una sola porción de lo que sea cuando siempre has hecho dos. Con la taza en la mano salí al patio y puse a funcionar la fuente para que subiera el rumor del agua que te recuerda el mar.

Ya casi llené el cuadernito de Almudena. Le pondré la fecha de hoy: 26 de enero. Mañana escribiré en la primera libreta de las muchas que tendré que llenar contándote mi vida hasta el día en que vuelvas. Ya sé que esta vez no será pronto. En cierta forma es mejor: me darás tiempo de cumplir con todos tus encargos, entre ellos encontrar la pluma negra con la que tenías mejor letra. Esto me recuerda otro de mis pendientes: descifrar lo que escribiste en hojas sueltas las noches anteriores a tu viaje.

Hice una pausa. Me levanté del escritorio porque reapareció frente a tu ventana el colibrí que tanto te gustaba. Si él regresó, es imposible que no regreses tú.

pachecoJosé Emilio Pacheco Berny

1939 – 2014