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A poco más de un mes de nuestra gran reunión anual, hoy les damos a conocer a los autores que estarán con nosotros ese día.

Este año, la dinámica será diferente, porque no tendremos pláticas individuales, sino que hemos organizado una mesa redonda con algunos escritores mexicanos. El tema será:

“Viviendo otras historias: Los jóvenes y la literatura en México”

Durante la plática se abordarán temas literarios tales como:

Libros y géneros de moda

Precio de los libros y acceso a la literatura

Literatura juvenil mexicana

Estadísticas de literatura en México

Aporte de los blogueros a la literatura mexicana

Durante la plática, cada autor nos dará su opinión al respecto, pero si tienen alguna duda o comentario en particular sobre estos temas, también tendremos una pequeña sesión de preguntas y respuestas.

Finalmente, los protagonistas de esta plática serán:

Juana Inés Dehesa: Nacida en la ciudad de México, es treintona, soltera y fantástica, además de neurótica, obsesiva y un poquito deslenguada y, a pesar de ello, todavía cree que tiene redención. Además de obsesionarse por su futuro y el de su generación, es consultora en temas de cultura escrita, autora de las novelas Pink Doll y Rebel Doll y columnista semanal en el periódico Reforma.

Anaí López: Es originaria de la Ciudad de México. Lo que más le gusta es escribir diarios pero decidió volverse escritora de cine y televisión. Ha tenido que ver con todos los programas de Once Niños. Estudió una maestría en guión de cine y televisión en Madrid. Probó suerte con la publicidad en Barcelona. No se le dio lo de crear frases cortas. Regresó a México para seguir escribiendo programas para niños y también para adultos: documentales, sitcoms y series como Fonda Susilla, Bienvenida Realidad y XY. Escribió dos películas: Los fabulosos siete y Actores S.A. Otra cosa que le gusta mucho es dar clases y no puede vivir sin café. Quiéreme cinco minutos fue su primera novela.

Verónica Murguía: Nació y vive en la Ciudad de México, un lugar que ama y sufre a partes iguales. Profesora de literatura, periodista, ilustradora, traductora y escritora, ha publicado numerosos libros para niños y jóvenes como Historia y aventuras de Taté el mago, Auliya, El fuego verde o Ladridos y conjuros, entre otros, así como el libro de relatos para adultos El ángel de Nicolás. Desde 1999 escribe una columna quincenal para el suplemento cultural del periódico La Jornada. En 2013 se alzó con el Premio de Literatura Juvenil Gran Angular por su novela Loba, una historia innnovadora en el género fantástico en la que se recrea un mundo poderoso y original donde los personajes hacen un trayecto vital a través de temas universales.

Jaime Alfonso Sandoval: Nació en San Luis Potosí en 1972. Estudió cine en la UNAM e hizo un diplomado en creación literaria de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Es guionista de televisión y tiene una reconocida carrera en la literatura infantil y juvenil. La saga de Mundo Umbrío es su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Tiene todos los temas que le apasionan: aventuras, horror, humor, romance y una pizca de anticiencia. A lo mejor con Las dos muertes de Lina Posada se cumple su sueño de ver una historia suya convertida en película. También es autor de Fantasmas, espectros y otros trapos sucios, Operativo nini, República mutante, Unidad Lupita, El club de la Salamandra y La ciudad de las esfinges.

Igualmente estamos considerando un tiempo después de la plática, exclusivo para firmas de libros.

Así que si quieren tener una firma de estos autores, ¡No olviden llevar sus ejemplares!

TravelingFashionistF90080The Time Traveling Fashionista 

(El Baúl de Viaje)

Bianca Turetsky

Cuando Louise Lambert recibe una misteriosa invitación para asistir a una venta exclusiva de moda vintage, su ordinaria vida como adolescente de un acomodado barrio de Connecticut se transforma en una aventura a través del tiempo.
Las dos damas propietarias de la tienda parecen brujas, es cierto, pero es imposible resistirse a probarse los maravillosos vestidos que están colgados por todos lados. Louise acaba poniéndose uno que perteneció a una actriz de cine mudo de principios del siglo XX, Alice Baxter. Transformada en la estrella, Louise puede disfrutar de un armario interminable y de ver sus deseos convertidos en realdiad: por fin es una mujer guapa y con clase y, lo que es más, ¡nada de apartos en la boca! Además está rodeada de celebrities de la época: Lady Astor, Benjamin Guggenheim, Lucy Duff Gordon… Sin embargo, finalmente se da cuenta de que está nada más y nada menos que embarcada en el Titanic y de que, si no hace nada por impedirlo, va a morir en ese barco condenado a hundirse. ¿Podrá salvarse y salvar a sus amigos y, de paso, cambiar el rumbo de la historia?

Pocos lo saben, pero siempre he tenido cierta atracción por diseños de ropa y sobre todo modas del pasado. Pues bien, por casualidades de la vida, la página Goodreads me recomendó leer el presente libro y a decir verdad es bastante bueno. Como pueden darse cuenta con tan solo la portada, el libro posee un impresionante diseño y se caracteriza por ilustraciones bastante buenas enfocadas en la ropa de la protagonista. Si bien, la historia es bastante simple e incluso cae en lo infantil, el libro posee varios aspectos que lo hacen bastante llamativo para un público joven que busca pasar un buen rato.

Nuestra protagonista, Louise, es una amante de la moda vintage y sin razón aparente recibe una misteriosa invitación para asistir a una tienda de ropa especializada en su moda favorita. Sin pensarlo mucho, Louise asiste al evento y al probarse un vestido con un extraño aroma a humedad y sal, es transportada al Titanic…

Entiendo muy bien que la trama no es tan llamativa como pareciera, incluso se podría decir que el viaje en el tiempo es un tema bastante explotado por todos los medios posibles, pero la diferencia contra otros es la impresionante descripción de los lugares, ropa y personajes que la autora logra por medio de palabras sencillas e ilustraciones preciosas. Además, el libro cuenta con elementos bastante cómicos integrados que hacen referencias directas a datos de diseñadores famosos, canciones de moda e incluso lo ahora muy nombrado “Pop Art” (o #ArtPop como ha popularizado cierta cantante…)

Existe algo importante que mencionar, si les llama la atención el libro, no esperen una trama muy compleja o muy pensada, por el contrario, si en algún momento han leído los datos recopilados sobre las últimas noches del Titanic, probablemente reconocerán la historia que relata, además, la protagonista se “deja llevar” por la situación sin tratar de luchar por cambiar los acontecimientos o realizar alguna proeza. Por supuesto, es claro que el libro no sobre sale por la historia, sino por su increíble descripción de los acontecimientos ¡Es más! El libro describe de manera tan gloriosa el Titanic y las personas involucradas que fácilmente te darán ganas de buscar algunas ilustraciones o fotografías de antaño para revivir los hermosos lugares y modas descritas.

Ahora bien, existe algo que verdaderamente me incomodó y por supuesto estoy seguro que, si ya han leído otras críticas mías reconocerán… ¡La traducción! Por alguna razón (absurda, la verdad) en español tradujeron el libro como “El Baúl de Viaje” sin temor de decir spoilers, ¡El título no tiene relación alguna con el contenido del libro! De hecho, empecé a leerlo en español y verdaderamente arruina por completo la preciosa narrativa que logra conseguir la escritora en su idioma natal, además, elimina por completo varias referencias a datos “pop” y suprime muchas descripciones. Por todo esto, recomiendo ampliamente (y de ser posible) que, los interesados en el texto, prefieran las ediciones en inglés.

En general la historia es básica, pero por supuesto es obvio que la autora nunca buscó crear una novela compleja, sino un bello texto para acercar a los pequeños a acontecimientos históricos reales, por medio de preciosas descripciones y hermosas ilustraciones, bajo esta premisa (y solo bajo ella) el libro merece 4 estrellas de 5. Una sólida opción para pequeños que empiezan a desarrollar el gusto por la lectura.

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PRÓXIMAMENTE

Omnis Traductor Traditor

Como ustedes se han percatado, los días miércoles por lo regular subo la crítica del libro que días anteriores terminara, pues bien, el día de hoy, si bien tengo un libro “dominguero” que compartir, hay algo más que llamó mi atención y quiero compartirlo con ustedes: La traducción.

Eminentemente nos vamos a encontrar con textos traducidos, ya sea un artículo o bien un libro completo, desafortunadamente en mi experiencia me he encontrado que los traductores, muchas veces en vez de traducir el contexto, escriben lo que les gustaría que el texto dijera, cambian el contexto, o simplemente traducen de la manera que muy rara vez se da a entender “Lo que el autor trató de expresar”.

Empecemos por algo simple. En cierto libro con contexto religioso existe la frase “Lucy’s Lament”, obviamente llama mucho más la atención en un libro “La Elegía de Lucy” pero, a primera vista ¿Cuántas personas conocen el significado de “Elegía”? ¿Tan mal se veía escrito “El Lamento de Lucy”? Entiendo que el traductor trató de darle un contexto religioso profundo, pero siento la traducción bastante forzada. Igualmente “Tongues of flames licking my conscience” “Lenguas de fuego azuzan mi conciencia” Sin necesidad de traducir palabra por palabra una traducción más simplista podría ser “Lenguas de fuego perturban/torturan mi conciencia”

Ahora bien, entiendo que en el inglés, una palabra puede tener un significado impresionante por ejemplo “Expecting” y “Waiting for” si bien, su traducción literal de ambas es “Esperando” el contexto es impresionantemente diferente. No es lo mismo estar “Esperando a alguien” que “Estar esperando por alguien”, desafortunadamente me he encontrado textos donde lo manejan indiscriminadamente. Hay un ejemplo donde el traducir literalmente hace tonta la frase “My pussy is on fire” (extraído de un libro erótico)  tristemente (o de manera muy graciosa) me topé con la traducción “Mi gatita está en llamas”… Obviamente traducido de forma literal es correcta la traducción, pero, en un momento erótico la verdad es que no me imagino a alguien con semejante frase en español.

Por otra parte existen fallos debido al desconocimiento… ¡Así es! Todos sabemos que existen muchos temas  y obviamente miles contextos haciendo imposible para el traductor entender a qué se refieren en cada ocasión. Por ejemplo, en un libro para adolescentes dentro de un contexto de preparatoria se leía la frase “He is serving fish! It’s impossible not to read him, the library is so open” Entiendo que es una frase un poco “difícil” para una persona que desconoce el contexto, pero su traducción fue “¡Está sirviendo pescado! Es imposible no leerlo cuando la biblioteca está abierta” ¿Entienden algo de lo que trató de decir? Desafortunadamente el desconocimiento por parte del traductor se hace presente y no permite que el contexto sea entendible.

Tal vez suene un poco exagerado, pero creo que es un nuestra responsabilidad como lectores, solicitar a las editoriales mejores traducciones y trabajo de edición, ya de por sí es muy frustrante el hecho que traduzcan “cake” como “tarta” y por medio de la herramienta de “Buscar y reemplazar” cambien la palabra “tarta” por “pastel” y terminen con resultados como “pastelmudeando” para también perdernos de bromas, diálogos o incluso un contexto completo.

¿La solución? De ser posible leer los textos en su idioma original. A muchas personas les parece tedioso leer en idiomas diferentes al español, pero a veces impresionantes textos científicos, novelas que nunca verán la luz en español, o simples datos que requerimos se encuentran en otros idiomas… ¡Ya se! Entiendo que muchos no tienen conocimiento de inglés, francés, alemán u otros idiomas y tienen que esperar a las traducciones oficiales, justamente por esas personas hago esta entrada, para solicitar a las editoriales un mayor cuidado, recordarles que “No es mejor quien termina rápido, sino la calidad del producto final” y de igual forma abrir un poco los ojos de nosotros lectores mexicanos y solicitar mejor pulido en las traducciones y ediciones.

¡Por cierto! La última frase en un contexto no literal significa “Es tan femenino (pescada) que es imposible no viborearlo”

traductor

Como todos sabemos el propósito de este blog nunca ha sido el apoyo a música, pero en esta ocasión me gustaría compartir los siguientes videos.

Arash, es un cantante Iraní que desde hace algunos cuantos atrás lo he seguido, cuya música mezcla ritmos desde algo demasiado popular, hasta baladas con temas profundos y artísticos.

¿Qué tiene de especial? Pues bien, dicen que la música es el lenguaje universal y al ser mezclado con iconografía artística transmite emociones que, si bien muchas veces pueden resultar tristes, es fácil identificarse con ellas aún cuando el idioma no sea entendible en su totalidad. ¿Será a caso que existen emociones tan profundas que, independientemente del idioma que hablemos, la desesperación, el dolor, la tristeza o incluso el arrepentimiento pueden ser expresadas sin necesidad de hablar un mismo lenguaje?

Pues bien, a continuación dejo 3 videos de Arash que relatan una historia en el  orden “Pure Love”,  “Broken Angel” y “One Day” ¿Qué opinan de ellos? ¿Qué sienten? ¿Pueden identificarse con las emociones que transmiten?

Pure Love

Broken Angel

One Day

arash

OneDay

Memorias de un Amigo ImaginarioMemorias de un Amigo Imaginario

Matthew Dicks

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.

¿Recuerdan que hace algunos meses atrás a todos dejé sorprendido con la noticia que, “Delirium” de Lauren Oliver me había gustado mucho? Creo que una situación muy parecida ha sucedido con el presente libro.

Desde siempre y debido a ser hijo (biológicamente) único, siempre he sentido cierta dificultad con tratar de acercarme a niños pequeños y sobre todo entender su comportamiento. Misma situación que me genera cierto desagrado por los mismos, he de ahí que fuera de gran sorpresa que, uno de los personajes principales al ser un niño pequeño me agradara tanto como lo ha logrado.

Max, nuestro protagonista “real”, no es un niño promedio (y digo promedio porque juzgar algo como “normal” es absurdo) claramente podemos ver que tiene ciertas características de autismo y dificultades de aprendizaje, sin mencionar por supuesto, una enorme soledad al no poder ser comprendido por sus padres y demás niños. Por tal motivo, nuestro “héroe” nace de la tremenda imaginación de Max, Budo es su nombre y es su amigo imaginario.

Budo nos relata sus aventuras acompañando a Max de una forma que, poco a poco, nos permite entrar no solo al mundo de Max, sino llegar a entender sus pensamientos y forma de pensar. A diferencia de otros libros actuales, no hace uso de emociones absurdas o amor imposible, ¡No! Por el contrario, bajo mi perspectiva el libro nos presenta de una forma “poética”  un recorrido increíble por la mente de un niño….

¡Así es! Ese amigo, ese ser, esa criatura que Max con su inocencia.. o  mejor dicho, con una preciosa imaginación crea  poco a poco nos va dando lecciones sobre lo que es “amistad”, “amor” y “sinceridad”.

A veces, nosotros como humanos deseamos desesperadamente creer, creer en algo, en alguien, en alguna persona que se encuentre cerca… A veces veo a los adultos rezando y me pregunto ¿Por qué les es tan fácil creer en un Dios que los juzga y espera a que cometan un error para mandarlos a un lago de fuego, y es tan difícil creer que un amigo imaginario puede ser real? ¿Cuál es la realidad? ¿Qué es ser real? Si para un niño, su amigo imaginario lo ayudó a afrontar una situación de miedo y horror ¿Podemos ser capaces de decir que no es real?

Max es ayudado por su amigo imaginario (y unos cuentos amigos imaginarios más que Budo conocerá…)  en un terrible momento donde nadie más podía ayudarlo… ¿O no? Siento que este libro se presta para muchas interpretaciones para el ámbito psicológico y literario, si bien la aventura de Budo pudo pasar únicamente en la mente de un niño lleno de miedo, el libro nos habla de una forma tan humana, tan preciosa, tan esperanzadora… que es muy difícil no sumergirse en el un mundo alterno, donde hadas, listones que hablan ¡Incluso extrañas criaturas que muy pocos se han llegado a imaginar! se hacen presentes y podemos platicar por un momento con ellas.

Memorias de un amigo imaginario, honestamente dudo que sea para niños… Estoy completamente convencido que es para aquellos jóvenes y adultos que desean revivir su inocencia y sentirse por un momento sumergidos en un mundo donde siempre existe ese “alguien” a tu lado. Con preciosas frases sobre la amistad, el valor e incluso la muerte, el libro es genial para este día del amor.

¡Cinco de Cinco Estrellas!

Mar de Historias / El eterno viajero

Por: Cristina Pacheco
La Jornada / 2 de febrero de 2014

Para suplir nuestras interminables conversaciones, siempre que te ibas de viaje nos llamábamos y nos escribíamos cartas. Las hojas de papel nunca bastaban para que nos dijéramos lo que nos sucedía, a ti en un ambiente nuevo y a mí en el que conoces de sobra porque lo hicimos juntos. Por más cuidadosos que fuéramos siempre se nos olvidaba registrar algo.

Para evitar esos huecos se te ocurrió que lleváramos cada uno un diario a partir de nuestra despedida en el aeropuerto o en la estación. Ese registro siempre me ha hecho imaginar que no te has ido, por eso de una vez comienzo mis anotaciones en este cuadernito y no en una libreta, como siempre.

Los arreglos para tu viaje fueron muy complicados. Decidir qué ibas a meter en la maleta nos tomó horas, aunque mucho menos que ordenar en fólders los textos que pensabas corregir una vez más. No dispuse de un minuto libre para ir a la papelería, así que estoy usando el cuadernito que nos mandó Almudena Grandes: El lector de Julio Verne.

Me encanta, porque tiene aspecto de útil escolar, lástima que sea tan delgado. Mañana compraré una libreta gruesa (donde copiaré lo que escriba hoy) y luego otra y otra, porque tu viaje esta vez será muy largo. Por favor, tú también escribe el diario, pero no en papelitos sueltos, sin fecha, que luego tengo que ordenar como si fueran partes de un rompecabezas.

II

Parto de lo que vivimos apenas esta mañana. Por tomarnos un último café, se nos hizo tarde para ir a la estación. Pese a ser domingo, nos topamos con cuatro manifestaciones y un tráfico endemoniado. Estuvo en peligro tu mayor orgullo: jamás haber perdido un avión o un tren. Para colmo surgió otro inconveniente: todos los estacionamientos llenos. Coincidimos en que te fueras caminando a la estación para registrarte mientras yo me estacionaba. Tardé mucho en lograrlo. Cuando bajé del coche me di cuenta de que habías olvidado tu bufanda. La tomé y corrí tan rápido como me lo permitieron los zapatos de tacón alto.

Si me hubiera puesto botas quizás habría llegado a la estación antes de que te pasaran al área destinada a los viajeros. Intenté convencer a un guardia de que me permitiera pasar hasta allí para entregarte tu bufanda. Se negó. Le supliqué y hasta lo hice partícipe de tu vida (cosa que detestas), explicándole que te ibas a una ciudad que estaba a 40 bajo cero. Se estremeció como si fuera él quien iba a padecer un clima tan adverso.

Me da vergüenza confesártelo, pero odié a ese hombre sólo porque cumplía con su deber. Traté de ablandarlo llamándolo oficial, pero fue inútil. Me resigné a renunciar a nuestra despedida y al invariable intercambio de recomendaciones y promesas: Júrame que no te quedas triste. Procura dormir en el camino. Cierra muy bien la puerta. Te llamo en cuanto llegue.

Debo haber tenido una cara terrible, porque el guardia al fin me permitió pasar. Entré en el andén en el momento en que subías la escalerilla con la cabeza vuelta hacia la entrada. Sé que me viste, oí que me gritaste algo que no alcancé a entender. Supongo que repetías la promesa habitual: Te llamo en cuanto llegue.

Sentí desesperación, necesidad de abrigarte el cuello y corrí pegada a las vías, pero no alcancé el tren y mucho menos a la altura del vagón en que ibas. Te imaginé quitándote el abrigo y metiendo al maletero la mochila con el libro que quisiste llevarte, los fólders, una colección de bolígrafos bic de punto grueso y al fondo de todo la Mont Blanc de la edición Schiller que te regalé para tu cumpleaños.

Te fascinó desde que la viste anunciada en una revista y decidí comprártela en secreto. De otro modo me lo habrías prohibido, bajo el argumento de que: es demasiado cara. No gastes en mí. Por hacerte un obsequio recibí otro maravilloso: tu expresión de felicidad cuando probaste la pluma en una servilleta de papel.

Mejor no recordar tanto. Vuelvo a lo de esta mañana. Cuando el tren desapareció en la curva me eché tu bufanda sobre los hombros. Sentí la misma tranquilidad que cuando estás de viaje y me pongo tus calcetines o tu suéter que siempre huele a esa loción barata que prefieres.

III

Al salir de la estación no pude recordar en dónde había estacionado el coche. Durante el tiempo que caminé para encontrarlo se me olvidó que te habías ido y llamé a la casa para decírtelo. Claro que no obtuve respuesta. Imaginé los cuartos vacíos, silenciosos y sentí apremio de llenarlos con el rumor de mis pasos. A pesar de mi urgencia me detuve en una librería. Recorrí todos los pasillos, miré cada anaquel, me asomé a las mesas de novedades.

Mi comportamiento despertó las sospechas de los empleados y de una mujer-policía multicolor: cabello granate, párpados azules, mejillas cobrizas, labios fucsia y uñas verdes. Adiviné sus dudas para elegir esa paleta y el tiempo que le habría tomado maquillarse. Acabé por admirarla y le sonreí, pero ella siguió observándome desconfiada, lista para actuar en caso necesario.

La situación habría sido menos incómoda si le hubiera dicho a la mujer-policía que si iba de un lado a otro se debía a que estaba haciendo comparaciones entre los libros para llevarme el más grueso, el que me aloje y me acompañe durante el primer techo de tu ausencia. Después de consultar índices y hacer sumas me decidí por Los Thibault. Sus seis tomos alcanzan mil 830 páginas con letra pequeña. Tomando en cuenta que mi trabajo me deja poco tiempo libre, calculo que leer esta novela me tomará muchos meses, aunque menos de los que tardarás en regresar.

Si estuvieras aquí y te mostrara mi primera compra desde que te fuiste dirías: Este libro lo tenemos. ¿Para qué trajiste otro? Pues para no ver tus anotaciones en los márgenes, las marcas que dejaste, la ceniza de tu cigarro que cayó entre las hojas. En las circunstancias actuales, encontrarme con esas huellas me lastimaría.

IV

En cuanto abrí la puerta te grité el saludo de siempre, ya sabes cuál. Subí a tu cuarto rápido, como si estuvieras esperándome. No estabas, pero encontré la ropa que dejaste tirada, el encendedor que diste por perdido y la cachucha con que te protegías de la luz artificial para ahorrar vista, según tus propias palabras.

Luego hice lo de siempre al mediodía: bajé a la cocina para hacer café. Aunque no lo creas resulta muy difícil y requiere de cierto valor preparar una sola porción de lo que sea cuando siempre has hecho dos. Con la taza en la mano salí al patio y puse a funcionar la fuente para que subiera el rumor del agua que te recuerda el mar.

Ya casi llené el cuadernito de Almudena. Le pondré la fecha de hoy: 26 de enero. Mañana escribiré en la primera libreta de las muchas que tendré que llenar contándote mi vida hasta el día en que vuelvas. Ya sé que esta vez no será pronto. En cierta forma es mejor: me darás tiempo de cumplir con todos tus encargos, entre ellos encontrar la pluma negra con la que tenías mejor letra. Esto me recuerda otro de mis pendientes: descifrar lo que escribiste en hojas sueltas las noches anteriores a tu viaje.

Hice una pausa. Me levanté del escritorio porque reapareció frente a tu ventana el colibrí que tanto te gustaba. Si él regresó, es imposible que no regreses tú.

pachecoJosé Emilio Pacheco Berny

1939 – 2014